La alcachofa es una joya de la huerta para cualquier estrategia de pérdida de peso debido a su bajísima densidad calórica. Su principal valor reside en la cinarina y la inulina, componentes que estimulan la función biliar y actúan como prebióticos para tu salud intestinal. Consumirla es garantía de una saciedad prolongada gracias a su estructura fibrosa, lo que la convierte en el aliado perfecto para cenas voluminosas. Además, su aporte de potasio ayuda a regular el equilibrio hídrico del cuerpo, favoreciendo un aspecto más definido y una digestión mucho más ligera.
No deseches el agua de cocción; puedes utilizarla como caldo base para sopas o beberla como infusión para aprovechar sus potentes propiedades diuréticas.