La berenjena es un alimento imprescindible en dietas de volumen por su bajísima densidad energética (24 kcal) y su gran capacidad de saciedad. Su piel contiene nasunina, un potente antioxidante que protege las membranas celulares del cerebro. Gracias a su estructura esponjosa, es ideal para absorber sabores, aunque hay que vigilar la cantidad de aceite que se usa al cocinarla. Es rica en fibra soluble, lo que ayuda a regular el tránsito intestinal y a ralentizar la absorción de grasas de otros alimentos, convirtiéndola en la guarnición perfecta para carnes y pescados grasos.
Antes de cocinarla, espolvoréala con sal y déjala reposar 15 minutos; así eliminarás su amargor natural y evitarás que absorba demasiado aceite durante la cocción.