La lechuga es el ingrediente base por excelencia para aumentar el volumen de cualquier comida sin apenas sumar calorías. Con 14 kcal y un 95% de agua, es fundamental para mantener una hidratación óptima desde la alimentación. Aporta fibra, vitamina K y folatos, esenciales para la salud sanguínea y ósea. Su bajísima densidad calórica permite utilizarla de forma libre en ensaladas, wraps naturales o como cama para carnes y pescados, ayudando a alcanzar la saciedad visual y gástrica necesaria en procesos de pérdida de grasa.
No la cortes con cuchillo de metal si vas a tardar en comerla; rómpela con las manos para evitar la oxidación prematura y mantener sus vitaminas intactas por más tiempo.